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Capítulo 18: Concordancia de los tiempos

  18.3 El verbo introductorio exige el congiuntivo

Hasta ahora hemos hablado de los casos en los cuales el verbo introductorio exige el indicativo. Hemos dicho que hay que reajustar los tiempos, si el que cuenta / se imagina lo que alguién dijo / se imaginó se encuentra en otra temporada que aquel que cuenta / se imagina los acontecimientos. El ancla es la temporada en la cual se encuentra aquél que se imagina los acontecimientos. Es bastante lógico que esto también vale si el verbo introductorio exige el congiuntivo / subjuntivo. Igual que en el caso de que el verbo introductorio está en un tiempo de presente y exige el indicativo y por las misma razones no hace falta ningún reajuste, si el verbo introductorio está en un tiempo de presente y exige el subjuntivo. Si el verbo introductorio está en un tiempo del pasado hay que transformar los tiempos siguiendo estas reglas.

congiuntivo presente se convierte en congiuntivo imperfetto
  congiuntivo imperfetto queda congiuntivo imperfetto
  congiuntivo passato prossimo se convierte en congiuntivo trapassato prossimo

Los ejemplos siguen el esquema que ya conocemos. María si imagina algo y Andrea cuenta lo que María se imagina. La única diferencia es que esta vez el verbo que describe el tipo de imaginación exige el congiuntivo / subjuntivo. Nada muy difícil. La verdadera trampa, hemos ya hablado varias veces de esto, es está. El verbo credere / creer exige el congiuntivo / subjuntivo en italiano!

Andrea I: El verbo introductorio está en un tiempo del presente.
Andrea II: El verbo introductorio está en un tiempo del pasado.

Los acontecimientos ocurrieron antes de ser imaginados
Maria: Lui non è venuto.
  Andrea I: Maria crede che lui non sia venuto.
  Andrea I: María cree che no ha venido.
  Andrea II: Maria credeva che lui non fosse venuto.
  Andrea II: María creía, que no ha venido.
Los acontecimientos ocurrieron al mismo tiempo de ser imaginados
  Maria: Credo che lui non venga.
  Andrea I: Maria crede che lui non venga.
  Andrea I: María cree que no viene.
  Andrea II: Maria credeva che lui non venisse.
  Andrea II: María creía que no venía.  
Los acontecimientos ocurrieron después de ser imaginados
  Maria: Credo che lui non venga.
  Andrea I: Maria crede che lui non venga.
  Andrea I: María cree, que no va a venir.
  Andrea II: Maria credeva che lui non venisse.
  Andrea II: María creía que no iba a venir.

Como demuestran estos ejemplos no hay diferencia entre simultaneidad (lo acontecimientos ocurren al mismo tiempo en el cual son imaginados) y posterioridad (los acontecimientos ocurren después de ser imaginados) si el verbo introductorio exige el conjuntivo.

Si embargo aquí hay otra diferencia sorprendente entre el italiano y el español. En el caso de que el verbo introductorio exige el congiuntivo / subjuntivo y la acción en la frase subordinada describe una acción en el futuro visto del pasado se puede construir en italiano con el CONDIZIONALE II. Esto quiebra con todas las reglas de las lenguas románicas, pero esto es posible en italiano.

Simultanidad / Posterioridad si el verbo introductorio está en un tiempo del presente
  Maria crede che lui non venga.
  Simultanidad / Posterioridad si el verbo introductorio está en un tiempo del pasado
  Maria credeva che lui non venisse.
también posible en el caso de posterioridad: => Maria credeva che lui sarebbe venuto.

Para resumir: Tanto en el discurso indirecto como en la concordancia de los tiempos (sea que el verbo introductorio exija el subjuntivo, sea que exija el indicativo), hay que describir los acontecimientos en el orden cronológico justo. Si se entiende que el ancla alrededor del cuál hay que ajustar lo acontecimiento retrocede un escalón temporal hacia atrás, si el verbo introductorio está en un tiempo del pasado, se entiende también que hay que reajustar los tiempos. Usted encuentra en todos los libros miles de reglas que explican el uso de los tiempos en el discurso indirecto / en la concordancia de los tiempos, lo que no es muy útil desde un punto de vista didáctico. Es más fácil comprender de una vez que el ancla es el momento en el cual alguién se imagina / cuenta los acontecimientos y NO el momento en el cual alguien se imagina / cuenta lo que el otro se ha imaginado / contado antes. Alrededor de este ancla hay que ajustar los acontecimientos, que pueden haber ocurrido antes, al mismo tiempo o después de ser imaginados.


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